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El pasado año 2020, debido a las restricciones de movilidad por el coronavirus, sólo envié las palomas a una suelta de 515 km desde Mérida. Previamente habían hecho 3 entrenamientos de 50, 75 y 150 km, todos ellos dentro de Asturias debido al cierre perimetral. Brujuleando en Google Earth encontré un lugar que a las velocidades medias habituales que hacen por aquí las palomas, me daba unas 2.5-3 horas de vuelo. La localización era bastante atípica, pero para respetar la normativa y evitar la costa por la presión rapaz en esas fechas, no me quedaba otra. Villares de Arriba era el nombre de un pequeño pueblo de Ibias, en el suroccidente asturiano. 3 horas de coche para ir y otras tantas para volver. Dudo que nadie soltase allí palomas anteriormente. Envié 42 palomas, de las que 14 llegaron en 2 horas y 45 minutos. En el día había 31/42 y al final faltaron 7, habiendo llegado 6 heridas. Ya estábamos a 20 de Junio pero los halcones con los pollos destetados en su mayoría, seguían apretando. 
Llegando a Villares de Arriba



El 11 de Julio de 2021, se soltaron unas 600 palomas de Burgos, Reinosa, Torrelavega y Asturias en Mérida. Yo envié 23 y recibí 8 a lo largo de la tarde del segundo día. La primera llegó a las 11:57 horas; la última a las 21:05 horas; 3 de ellas heridas. Las predicciones daban calor y viento del este pero al consultar los datos de observación a posteriori, no fueron valores tan altos como los previstos. Lo que sí hubo ese día fueron 4 sueltas de distritos portugueses que pasaron la península de este a oeste y quizás pudieron tocarse en algún punto ya que las velocidades fueron muy bajas para todos en general. De Asturias iban 90 palomas de 4 colombófilos llegando sólo 10/90 en control (3 días). Aunque no era un gran fondo, pude sacar algunas conclusiones de las regresadas. Así, 3 de las 8 recibidas eran hijas de mi mejor voladora: Turbina con 2 machos diferentes y otras 3 eran hijas del 73, padre de Nessie-6ª CLADN´19) y mi mejor reproductor, con 3 hembras diferentes. Tras varios años esculpiendo en la sombra, la escultura iba cogiendo forma.

La 76 (RIP)-1ª recibida de Mérida (hija de Turbina)


Y es que como ya he venido contando en las sucesivas entradas de este blog, todo empezó con la importación de palomas inglesas allá por el año 2010. Así, en el año 2011 anillé los primeros pichones con sangre británica y como yearlings en 2012, recibí por primera vez en mi vida colombófila 2 palomas en control desde el gran fondo que aquel año era Lebrija (735 km). Eran un macho y una hembra, bautizados como Wiggins y Arra. Ambos habían volado previamente el fondo desde Quintana (525 km). Ella en el día y él temprano al día siguiente. Fondo y gran fondo en el montón a nivel regional, pero al reloj al fin y al cabo. 

Wiggins



Arra


En 2013 aparejé a Wiggins con Arra y en 2014 volé su descendencia. La única paloma que me quedaba tras la suelta de Zalamea (535 km), era un hijo suyo: el 08. Ese macho fue fichado en el día de suelta, cosa poco habitual en esta parte de Asturias, quedando 27º regional. En las 3 semanas que separaban el fondo del gran fondo y a pesar de que el bando se componía mayoritariamente de pichones, el 08 fue herido gravemente en la zona inguinal viéndose afectado el nervio ciático y quedando cojo durante meses por lo que no pudo ser enviado al gran fondo ese año. Pero como dice el refrán... no hay mal que por bien no venga. Y es que al ser el único superviviente volado a más distancia ese año, lo pasé a la reproducción. 

El 08



Al año siguiente, en 2015, el 08 fue aparejado con varias hembras, entre ellas una de las hembras que formó parte del equipo de gran fondo que en 2009 aupó a Luis Sánchez González al subcampeonato general absoluto de Asturias. Esa hembra fue 6ª regional de Jabugo (630 km) en el día y 9ª regional de Lebrija (735 km) tan sólo 2 semanas después. Más conocida por estas latitudes como la Picuda, sigue siendo aún fertil a sus 13 años de edad. Con 12 años engendró 11 pichones y con 13 vamos a por el sexto. Todos ellos ya con fines reproductores.

La Picuda con 13 años de edad



Del cruce entre el 08 y la Picuda nació Turbina, la protagonista de esta historia. En el año 2016 fue volada a 230 km si bien había realizado muchos entrenamientos incluído el de la entrada del blog Lo que pudo ser y no fue. Es decir: pasó varias “quemas”. En 2017 regresó a las 21:00 h de la noche del 230 km y en el montón a mediodía del segundo día de Quintana (525 km), pero en el gran fondo más duro de la historia de la colombofilia asturiana tanto por distancia, como por porcentaje de palomas recibidas en tiempo de control: Cabo de San Vicente (780 km)-13/350 recibidas, fue 1ª social y 4ª regional al atardecer del 2ª día. Hay gente que opina que en ese tipo de catástrofes no se pueden sacar conclusiones. Yo hablo de mis experiencias y en todas ellas han quedado buenas palomas. En este caso no ha sido buena; tampoco muy buena; ni tan siquiera excepcional. Esta es una paloma extraordinaria. Probablemente jamás vuelva a anillar una paloma así, capaz de clasificar tan arriba en una suelta tan exigente. Será muy difícil repetirlo. Pero lo que será casi imposible es que encima de gran voladora sea una reproductora extra.

Turbina


En las últimas dos campañas Turbina se ha ganado por méritos propios el título de hembra base del palomar. En su primer año de cría, en 2018, cruzada con mi macho base, el 73, dio una hija que en 2020 regresó de la suelta de 515 km como dije más arriba. 

El 73


En el año 2019, el cruce con otro buen macho inglés, el 667, produjo dos hermanas que en 2020 fueron también fichadas de 515 km (la 76 es una de ellas). 
El 667


El pasado año 2020 aparejé a Turbina con Keith, otro protagonista de una entrada antigua del blog: El Sueño de una Noche de Verano

Keith & Turbina


Pues bien, este año 2021, tras la debacle de Valdepeñas (540 km), en la que se perdieron cientos de palomas de Cantabria, Burgos y Asturias, un hijo de este cruce regresó a los 9 días (sólo recibí 3/29 al 2º, 3º y 9º días).
El 57



Pero es que de la Clásica del Norte 2021, 2 hermanas de nido (a su vez hermanas de ese macho), fueron controladas al 3º y 4º día de concurso tras unas condiciones atmosféricas adversas que impidieron el paso de palomas por la cordillera los dos primeros días de concurso. 






Como colofón a esta exhibición genética sin precedentes en mi palomar, una tercera hembra hija del 73 con Turbina encestada con tan sólo 9 meses de edad y 8 plumas de nido, regresó del CLADN´21 a los 28 días fuera de control. Enviaba 6 palomas, 3 de las cuales eran hijas de Turbina. Y fueron las 3 que regresaron. 


Dobra

Sé que este relato puede parecer mágico pero al final es lo que todo aquel que haya perseverado trabajando unas palomas durante años observará: muy pocas palomas sirven y las pocas que valen están emparentadas. No hay secretos, ni milagros. Eso es la selección genética en esencia. Más rápida en unos lugares, más lenta en otros. Aquí en el Oriente de Asturias el tiempo pasa más despacio en términos colombófilos. El bisabuelo de Turbina voló fuera de control desde 770 y 780 km dos años consecutivos allá por el 2007-08. Sus abuelos paternos lo hicieron en 2012. Su padre en 2015. Ella en 2017. Sus hijas en 2020-21. Y hay también una nieta volada a 530 km este año 2021 en otro palomar del Oriente. Ahora sólo me queda saber conservar esta genética por muchos años mediante consanguinidad. Porque la genética, como ha quedado patente, es la clave del éxito. Y ojo, no es mérito del colombófilo, sino producto unicamente del azar.

¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es


Mayo: el mes maldito

 

Dicen que Mayo es el mes de las flores. Y no lo dudo. De hecho ahora que ya podemos sacar algo la cabeza y nos damos una vuelta por la naturaleza, la vegetación está en plena ebullición. A priori es un mes de transición hacia el verano donde ya los días son bastante largos y las temperaturas no demasiado altas. Tampoco llueve como en Abril. Podríamos pensar en que es el mes ideal para la práctica colombófila. Nada más alejado de la realidad. O al menos de mí realidad.


En medio de la crisis sanitaria y económica en que nos encontramos inmersos, aunque las palomas hayan pasado a un segundo plano, la falta de competición da para algunas reflexiones que a veces dejamos pasar y damos por válidas al estar inmersos en la hoy tan añorada competición de otros años.

Como sabéis, en Asturias comenzamos la campaña a primeras de Mayo. Campaña que se prolongará durante 8 semanas para concluir a finales del mes de Junio o primeros del mes de Julio. Esto obliga a entrenar las palomas por carretera a lo largo del mes de Marzo para en Abril comenzar con los entrenamientos regionales.

Más allá del entrenamiento diario por el palomar y de un cierto número de sueltas de activación, la paloma para ponerse en forma necesita de buen tiempo: temperaturas medias y días largos. 



Si nos fijamos en las grandes potencias colombófilas europeas, éstas desarrollan sus principales sueltas desde mediados de Junio a la primera semana de Agosto. Aunque sé que son colombofilias diferentes:

·       Profesionalismo frente a pasatiempo.
·       Camiones acondicionados para palomas, frente a preparados para animales de abasto.
·       Miles de palomas liberadas frente a centenares en el mejor de los casos.
·      Terreno sin accidentes geográficos y abundantes zonas dónde hidratarse frente a orografía escarpada y con pocas zonas de hidratación.
·       Presión rapaz relativamente baja frente a presión rapaz extremadamente alta.

, las temperaturas en esos meses son muy parecidas aquí y allí. El mes de Junio es un mes en el que se dan con más frecuencia olas de calor que son las que muchas veces resultan ser devastadoras en este tipo de sueltas largas ya que la paloma al igual que los humanos, no se adapta a esas grandes oscilaciones térmicas.




En otra entrada del blog en la que analizo los resultados de las sueltas de fondo y gran fondo en Asturias durante un periodo de 18 años, si bien la principal conclusión que extraigo es que la diferencia entre soltar a 720 km o 790 km, aunque “sólo” sean 70 km de diferencia, es abismal en cuanto al número de palomas que no son capaces de hacerlo y no llegan, se observan %´s elevados de recepción en aquellos grandes fondos que por circunstancias se celebraron bien entrado el mes de Julio. Pocas ocasiones pero ¡oh casualidad!. Por si alguien me lee, yo ahí lo dejo.

Las aves rapaces son junto con el punto anterior la triple conexión con el título de la entrada. Desde mediados de Abril a primeros de Junio según las zonas y alimentación disponible en ese momento para cada pareja, la presión rapaz aquí se hace insoportable. Me río de aquellos que dicen que el halcón sólo caza las palomas mediocres, débiles o enfermas. Me río de aquellos que piensan que se seleccionan palomas en el palomar con los halcones. Y me río también de los que dicen que estaban antes, a lo que yo añado: “si, pero no en los niveles de hoy en día”. En esta época que están subiendo él/los pollos, cuando la hembra de halcón viene a cazar, caza. Da igual lo entrenadas que estén las palomas. De hecho cuanto más fuertes están, más suben y se alejan, aumentando su vulnerabilidad ya que las persigue sin descanso hasta que alguna se sale del grupo y en el 90% de las situaciones, está fulminada.

Soy de los que pienso que más allá de la sabiduría del colombófilo, en la que no creo; del correcto manejo de la alimentación; o de la situación del palomar, 2 son los factores que estimulan a la paloma a volar con brío por el palomar: la buena salud y el miedo.

La primera, como siempre digo, no se consigue con ningún medicamento o suplemento. La receta está en huir de la superpoblación. 

El miedo es algo innato y beneficioso como mecanismo de protección. Miedo a la muerte; miedo a los depredadores naturales: halcón y azor. Sin esos 2 ingredientes, las palomas no vuelan. El primer factor las hace volar durante mucho tiempo. El segundo: a gran velocidad.

Aquí en invierno el halcón hace acto de presencia. Aprieta, pero no ahoga. Las palomas aún sin celo, ya mudadas y con la presión rapaz en su justa medida, vuelan de lo lindo. Hay bajas constantes. Goteo incesante. Pero uno llega a pensar que las que van quedando, al menos por el vuelo alrededor del palomar son invencibles. La llegada del mes de Mayo, te devuelve al mundo real. Jamás doblegaremos a la naturaleza de las cosas. La paloma siempre será la presa.

Sé que el halcón es la eterna disculpa de los perdedores. También sé que no ejerce una presión insoportable los 12 meses del año. Y es cierto que los halcones fallan mucho en sus ataques (unos más que otros). Pero hete aquí que justo su época de reproducción coincide con nuestra época de competición.

 

Dice el refrán que no hay mal que por bien no venga. Y también que no hay mal que 100 años dure. El refranero es así de contradictorio; como la vida misma. Especialmente en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir. Y es que la actual circunstancia de no haber podido iniciar la competición en las fechas fijadas, puede que ayude a reflexionar si estamos escogiendo bien la época para concursar las palomas.

Todo el mundo que me conoce sabe que siempre abogaré por una campaña en Junio y Julio. Y una campaña sin duplicidades en los concursos cortos, lo que permitiría empezar más tarde y lo que es más importante: perder menos palomas tanto por el problema de las rapaces en esas primeras sueltas que ahora ocupan el mes de Mayo, como por el problema de las olas de calor en Junio. Creo que lo suyo sería hacer un calendario donde los concursos fueran aumentando gradualmente el kilometraje y no lo que hay ahora: 2 x 230 km, 1 x 290 km, 2 x 340 km, 2 x 530 km y 1 x 700 km. Así quizás algún día lográsemos equiparanos a otras comunidades vecinas que en ese aspecto están a años luz de nosotros.


¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es

Rompiendo Mitos


Y es que en este año 2019 muchos de los axiomas que había ido conformándome a lo largo de estos 20 años de colombofilia federada han desaparecido.


El primero de ellos hace referencia precisamente a este último aspecto. Sin ánimo de ofender a nadie y como mera opinión personal, creo que hoy en día no es necesario estar federado para disfrutar de las palomas mensajeras. Y es que por primera vez en 20 años no he renovado la licencia federativa. ¿El motivo? Todos y ninguno. Realmente mi forma de ver este mundo de la colombofilia se reduce a marcar - cuanto más arriba en la clasificación mejor- de sueltas de más de 750 km. Trabajar cada año para mejorar mis resultados pero con un objetivo claro: cultivar una familia de palomas de gran fondo. Palomas de segundo día. De sueltas duras. De muchas horas de vuelo. Tenaces. Esas que escasean. Y eso hoy por hoy no me lo da la oferta federativa.
"El 73"-Macho Base GB-Padre de Nessie


La legislación de la RFCE exige comprobar palomas en todos los concursos donde se encesta. Esto que para muchos es obvio y normal, a mí me supone un esfuerzo mayúsculo en términos de tiempo y  dinero. Tener que recorrer los 150 km de ida/vuelta hasta el club más cercano para ir a llevar el reloj 2 o 3 días después de haber ido a encestarlas en sueltas de velocidad donde en condiciones normales no pondría chips, ni reloj porque es un tipo de concurso que para mí es un medio fondo o un fondo debido al arrastre y las pérdidas, supone un sacrificio demasiado costoso en los aspectos anteriormente expuestos. Al tener que comprobarlas, debo enviarlas con chips. Y como en esas sueltas da igual cómo las lleve preparadas sé que perderé sí o sí el 50% de las enviadas, no apareciendo el otro 50% regresado en las 5 primeras hojas de la clasificación, pues duele tener que gastar en chips y combustible para algo que considero un mero trámite y filtro por el que deben pasar para poder ir a fondo y gran fondo. El gasto basal en licencia federativa, cuota social y anillas, a mayores de las viajeras censadas ya supone un buen pico. Los chips que en vez de bajar de precio vuelven a subir bajo el supuesto trato de favor al afiliado que promulga la RFCE no salen gratis y fastidia tirarlos en una suelta donde sabes que vas a perder la mitad de las enviadas y no vas a clasificar en cabeza. Andar a carreras en mi escaso tiempo libre para abrir el reloj por decreto tampoco me hace demasiada gracia. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y es que en el pasado enviaba pero no comprobaba; simplemente las fogueaba para la traca final en gran fondo.


Por otro lado desde hace un par de campañas en Asturias han bajado el cuentakilómetros: de los 770 km desde Puerto de Santa Maria o los 730 km desde Lebrija, ahora son 720 km desde Isla Cristina. Ojo,720 km para mí. Pero es que las palomas ganadoras del Isla Cristina 2018 y 2019 no tenían 700 km lineales de distancia a su palomar. Y quiero en este punto matizar bien mis palabras no queriendo quitar mérito a esas palomas pues lo han hecho del tirón, pero como dije antes no es esa mi forma de leer la partitura del gran fondo. Hay compañeros que opinan que para marcar de 770 km primero han de venir de 720 km. Yo lo veo de otro modo y pienso que si no mandamos a 770 km, nunca tendremos palomas de 770 km. Al final el objetivo es marcar más palomas y más rápido a costa de reducir la distancia. Eso no es para mí.

Afortunadamente el CLADN me ha dado la posibilidad de enviar a esa distancia por encima de los 750 km. ¡Larga vida al CLADN!


Como ya he comentado en anteriores entradas, los colombófilos del Oriente de Asturias somos como los “judíos de la colombofilia” ya que al ser pocos y vivir en tierra de nadie a medio camino entre los núcleos colombófilos asturiano y cántabro no encajamos en ningún lado. A nivel personal, considero que no me debo a nadie en el sentido de hacer una vida de club como la gente que vive en una ciudad y milita en club de la misma desde hace 30 años. Yo también lo haría si viviera en Oviedo, Gijón, Avilés, Santander o Torrelavega…Pero vivo en Ribadesella. Esto es diferente. Al no haber masa social, tener un club a nivel local es inviable por lo que yo voy donde por cuestiones meramente técnicas y de logística (horarios laborales, lugar de trabajo o disponibilidad de quienes me echan un cable con las palomas) más me interesa. Por lo visto eso ha sido visto por algunos como algo negativo porque “el no parar en ningún sitio” es indicativo de conflictividad. Mucha de esa gente que habla ni tan siquiera me ha mirado a los ojos ni intercambiado una palabra conmigo pero prejuzga por el hecho de que durante todos estos años he pasado por 6 clubs diferentes en vez de estar siempre en el mismo.  Que sepan que no he dejado deudas, ni enemigos allí por donde he pasado. Por el contrario he conocido bastante gente interesante y creo que en colombofilia todos deberíamos tener la mente abierta y no cerrarnos a lo nuestro, lo de antes o lo de siempre. Así nos va.

Retomando los mitos rotos y ciñéndome a lo meramente deportivo, decir que este año volé mis palomas con el Club Colombófilo Las Cordilleras de Torrelavega que es quién organiza el CLADN. Como suelo hacer todos los años envié a 4 concursos con distancias de 190 km, 290 km, 540 km y 770 km.

Vamos pues a por el segundo mito que cae esta temporada: el arrastre. Y es que en la primera suelta desde 190 km tenía esperanzas de que al reducirse notablemente el número total de palomas enviadas en relación a cuando volaba a nivel federativo el arrastre también disminuiría. Pero no fue así y la mitad de mis palomas como todos los años, se perdieron. Fui el asturiano que participaba que salí mejor parado pero como digo, el 50% exacto desapareció de un plumazo. Ni se recuperaron palomas en los días siguientes, ni nada de nada. Es cierto que el número de palomas enviadas por la zona de Cantabria doblaba a los que íbamos de Asturias pero hablamos de que teníamos un 33% del bando, no un 5% que es lo que representan las palomas del Oriente cuando volamos a nivel federativo con el resto de Asturias. Mi hipótesis, que no deja de ser una suposición, es que no hubo tanto arrastre pero sí una entrada peor al ser pocas palomas tratando de romper y buscar las nuestras un paso más directo por la zona de Picos de Europa que en esas fechas está bien aderezada de halcones en plena temporada de cría. La costa cuando nos las arrastran es mala y la montaña parece ser que igual o peor. Este año un experimentado ornitólogo me comentaba que había visto cazando halcones por encima de los 1500 m. ¡Estamos rodeados! Y como siempre digo, hay que considerar el matiz de la época. Mayo es muerte para volar palomas. Es el pico de mayor actividad de los halcones y lo será siempre. Pero ese es otro tema que hoy no toca tratar. Ya sabéis lo que opino de la conexión entre la forma de la paloma y el calor – que no ola de calor-. Retrasar las campañas nos traería más alegrías que disgustos. Y sino que me expliquen cómo regresaron 3 palomas de la suelta internacional de Melilla a Asturias sobre el 11-12 de Julio. Debería habérselas tragado África y el calor. Aprovecho estas líneas para dar la enhorabuena a sus propietarios. Magníficos ejemplares. Me hubiera gustado mandar a esa suelta pero las dudas al principio del año sobre su celebración me hicieron apostarlo todo al CLADN.

Entreno desde Alto Campoó


Estas semanas ando moviendo pichones por la que yo llamo ruta transcantábrica atravesando la zona de Picos de Europa para ello. La diferencia entre volar pichones ahora y adultas en Mayo desde los mismos puntos de entrenamiento o suelta es dramática. La ausencia de celo y virginidad ante los depredadores de los pichones, y la ínfima presión rapaz ahora en relación a la primavera, hacen que tras 4 entrenamientos que llevo haya perdido sólo 1 pichón. Y aquí enlazo con el tercer mito roto: se puede seleccionar sin el factor aves rapaces en la ecuación.  Este año 5 de las 6 palomas recibidas de Valdepeñas-540 km al 2º y 3º día, ya que el primero la cordillera estaba herméticamente cerrada por un manto de nubes y niebla que sólo permitió la entrada de 3 palomas en Cantabria, eran las supervivientes de una suelta selectiva que había hecho en Septiembre del año anterior a los pichones. Suelta muy dura debido al viento lateral que las desvió y donde perdí casi 30 pichones. Al final mi sistema de selección de los pichones que por edad se pueden mover en el año de su nacimiento me reportó una gran satisfacción. No es lo mismo seleccionar uno sólo que yendo con más gente. Cuando uno va sólo, está claro que no hay arrastre. Cuando uno va en Septiembre, estamos de acuerdo que hay menos halcones que en Mayo. Pero…a un grupo tan pequeño de palomas en 200 km pueden pasarle muchas más cosas que a uno grande en 400 km. Por eso apuesto por esta fórmula de entrenamiento individual. Además, con pichones todo puede suceder y lo que está claro es que no es coincidencia que esas supervivientes en pichones regresaran este año del fondo como lo hicieron. Recordaré el Valdepeñas durante mucho tiempo pues recibí el 50% de las enviadas. Y eso aquí no es nada fácil. En esa suelta iban además de cántabras y asturianas, palomas de Burgos y Bilbao, lo cuál aumenta aún más si cabe el mérito de las recibidas pues demostraron gran poder de navegación separándose del resto y mucho temple para esperar y no tratar de atravesar la niebla el primer día. Suelta del norte, de las de antes. Por tanto a pesar de seleccionar en una época de menor presión rapaz, las que quedan si hay una criba potente como ocurrió el año pasado por el viento, son muy buenas.


Y cae uno más: el cuarto. Éste tiene que ver con las fechas de nacimiento de las mejores voladoras que deja el final de cada temporada. Normalmente comienzo a anillar pichones en Marzo y termino de criar en Julio. Los últimos años había criado algo en Agosto pero pichones contados. En 2018 crié el mismo número de pichones cada mes. Unos 17, aproximadamente. En mis archivos tenía como dogma de fe que las palomas que hacían el gran fondo bien al reloj o fuera del mismo, eran nacidas en Mayo-Junio. Y que las de Agosto tardías se perdían a las primeras de cambio en entrenos primaverales. Las de Mayo y Junio nacen en los meses con buena temperatura y días largos. Ideales para una buena cría y buen estado de salud de las palomas. Además completan la muda en su práctica totalidad. Pero este año, los “agostizos” sacaron pecho. Y es que tras el concurso de 190 km tenía casi la mitad de los anillados en Agosto del año anterior en el palomar. Tras pasar todos los entrenos y el 190 km tenía más palomas nacidas en Agosto que entre Junio y Julio juntas. ¿Casualidad? Los años venideros veremos. Yo por si acaso estoy anillando pichones estos días. Por cierto, todos esos pichones tardíos los retiré de la campaña tras venir de 190 km. A muchos les dará la risa. Como siempre yo hablo en horas de vuelo, no en km. Estos últimos los dejo para los que no tienen accidentes geográficos en su camino, los que hacen vuelos marítimos con viento de cola o los europeos que no tienen montañas, ni halcones. Aquí tras ese mísero 190 km sólo un 15% de todo lo anillado el año anterior sobrevive. Palabras mayores. Por tanto las supervivientes el año pasado en Septiembre, nacidas en Marzo y Abril, coparon la suelta de fondo. Sólo 1 de las 6 que regresaron era nacida en Junio.



Y ante todos ustedes el primer mandamiento o quinto mito que saltó por los aires esta temporada: el vuelo por el palomar. La mejor lección aprendida en muchos años. Ante todo comenzaré diciendo que el vuelo por casa es y seguirá siendo el pilar fundamental del éxito pues aporta a la paloma el músculo y por ende la seguridad y valor a la hora de afrontar los entrenos primero y concursos después, pero debo añadir que no es el único pilar sobre el que descansa el éxito. Creo que la salud puede superarlo. La ausencia de superpoblación trae magia al escenario. No me cabe ninguna duda. Las palomas volaban de cine por casa dos veces al día durante todo el verano, otoño e invierno hasta mediados de Febrero que este año fue un mes especialmente soleado y cálido lo que provocó que el celo hiciera acto de presencia con un mes de antelación. Las palomas comenzaron a vaguear y enseguida les tuve que dar cesta para compensarlo. Con mucha premura para muchos, pero esquisita mesura fiel a mi visión sobre el equilibrio entre ejercicio físico y castigo psíquico que ya conocéis, moví las viajeras en Febrero y Marzo.  Y es que desde finales de Febrero a mediados de Marzo el cielo se tiñe menos de rojo; la hembra del halcón se pone a incubar y da cierta tregua durante 3 semanas seguidas. No todas entran al nido simultáneamente pero varias se solapan en esas fechas. Esa ventana de tiempo creo que he sabido leerla y es donde ha radicado parte del resultado final al que pronto llegaremos. Para mí esto supuso un gran alivio pues reduce mi angustia entre concursos donde quedan muy pocas palomas que es casi imposible hacer volar. Todos estos años me suponía un esfuerzo titánico hacer volar las palomas por casa tras quedar mermado pasado el primer concurso. Pues bien, si se hacen los deberes en pretemporada, se ha demostrado que no es indispensable que vuelen fuerte entre concursos. Entre el 190 km y el 540 km las palomas apenas volaban 20 minutos al día. Quizás menos entre el 540 km y el 770 km. Y la flauta parece que sonó. Pero aquí y a esas distancias no hay casualidades. Si ocurrió una vez, sé que es posible.


Vamos llegando al final. Romper 6 mitos en un solo año no es algo habitual. Pero como decimos por aquí: “ye lo que hay”. A pesar de ir viendo indicios de una gran condición de las palomas desde los primeros compases del año y persistir pasada la primera suelta para nada me esperaba un fin de fiesta que una pequeña hembra rodada me tenía reservado. De las 3 últimas citas asturianas con el gran fondo de verdad: Puerto de Santa María, Cabo de San Vicente y Casas del Porro, la primera paloma regresada en Asturias lo hizo a las 11.36 h, 14.28 h y 13.55 h del segundo día respectivamente. Hablamos de los últimos 6 años. El presente. Pues bien, este año en el CLADN las palomas se soltaron a las 7.30 horas de la mañana del Jueves 20 de Junio desde el Puerto de Santa María. 31 participantes de Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Burgos, Zaragoza y Navarra enviamos 158 palomas a la guerra. Como ya es sabido por todos 2 son los factores que hacen a esta suelta inigualable en dureza: el bajo número de palomas enviadas y la gran dispersión de los palomares participantes. Es por ello que en sus 2 primeras ediciones sobraban los dedos de una mano para contar las palomas regresadas al reloj. Este año la hicieron 23 en 1 semana pero tan sólo 16 al 4º día que es mi baremo para el gran fondo. Más allá del 4º día para mí ya no es competición, sino supervivencia. Pero esto es algo muy personal. Al igual que la distancia límite. Para mí la línea entre competición y supervivencia tiene como valor de corte los 800 km asturianos equivalentes a 800 millas terrestres en Europa. Al cambio 1280 km. Por encima de esas distancias las palomas llegan cuándo y cómo pueden. Las que llegan, claro está. Suelta por tanto del 10%. Suelta de las que yo busco para seleccionar de verdad. De este tipo de concursos sólo llegan las excepcionales.


Las palomas se encestaban el Martes 18.  Yo había inscrito 5 palomas pero al final debido a un retraso en las puestas, no pude enviar 2 hembras que espero acudan a la cita en 2020. 2 machos y 1 hembra fueron los elegidos. Esta última por orígenes y condición, a pesar de haber puesto el segundo huevo 5 días antes del enceste, era la favorita. La paloma rebosaba salud y había demostrado tenacidad. Pero no quería verla como favorita para no gafarla. De hecho este año había planificado las vacaciones de tal forma que podría ir al enceste pero estaría fuera los días que duraba el concurso llegando para la apertura de relojes. No quería estar el día de la suelta y siguientes ya que sabía que esperaría y desesperaría. Como gran fondista, no aprecio el ver a la paloma aterrizar. Disfruto más viéndola ya en el palomar. Por tanto, las largas esperas nunca me han gustado. Si nuestros grandes fondos fueran con palomas de segundo día al amanecer como ocurre en otros lugares y aquí en ocasiones vemos en los fondos (540 km), quizás lo viera de otro modo pero son muchos años de esperar y desesperar para luego ver la paloma ya en su nido incubando. Ese es el mejor trofeo. No necesito más.

En una suelta así donde lo más fácil era no recibir en control, no estaba dispuesto a arriesgarme a perder 5 días de mis vacaciones esperando un milagro. Este año tocaba Escocia. No voy a negar que desde el amanecer del segundo día de concurso estaba pendiente del móvil a pesar de que el día había amanecido igual que había estado el día anterior: tapado. Apenas se veía la falda de el Monte Mofrechu (898 m) que veo a diario desde mi palomar. Poco antes de las 9.30 llegaba la primera paloma a  Navarra. Luego  Reinosa y finalmente Torrelavega. Dos palomas de Agustín y Ángel. Esas ya estaban en mi liga pues había montaña de por medio. Parecía que el viento las había metido hacia el este, como así fue dadas las sucesivas marcadas. De todos modos me parecían horas y números estratosféricos para este tipo de suelta. Esto es parte del sexto mito roto: jamás hubiera pensado que podría haber ese número de palomas y a esas horas de una suelta así. Y para refrendar ese número 6, llegó la paloma 6 del CLADN. Y lo hizo a Ribadesella. Pasadas las 2 de la tarde recibo un mensaje de mi casa. El reloj marcaba una paloma a las 13.53. Curiosamente del 540 km había llegado 5 minutos más tarde también al segundo día. Paloma muy especial. De la suelta de pichones tan dura del año anterior había regresado a las 4 de la tarde del segundo día exhausta. Tanto que la cogí sin dificultad de encima del jaulón. Apenas podía volar. Las alas descolgadas. Hueso y plumas. Lección de vida. Y lo llevaba dentro. Marcada siempre entre las primeras en todas las sueltas.

Paloma menuda. Hija del mejor reproductor que tenía hasta el momento en sueltas hasta los 530 km. Le faltaba esto para consagrarse: una descendiente de gran fondo. ¡Y de qué gran fondo!. Su madre: una hembra bronce muy pequeñita procedente de un huevo regalado por Luis Sánchez. Hija de su Morito Viejo. Comprado a Bernardo Truébano en 2004 es la paloma que más palomas de gran fondo ha dado en el Oriente en los últimos 20 años. Entre los años 2009-2011 6 nietos hicieron gran fondo al reloj. 10 años después y habiendo engendrado a la madre de Nessie con 13 años, ese macho sigue eyaculando oro. Este año 2 de las 6 regresadas de 540 km eran nietas y otras 2 bisnietas. Impresionante. Una lástima que esté al límite de su vida fértil.
Morito Viejo

Esa tarde visitaba el Lago Ness y mientras nos contaban la leyenda de su monstruo que ahora resultaba ser monstrua: Nessie, decidí que así llamaría a esta "monstruita" del gran fondo.

"La 132"-Madre Nessie

Tan orgulloso estoy de esta paloma que esperando no herir sensibilidades, considero a Nessie la vencedora virtual del CLADN 2019. Y no lo digo porque sea mía sino por dónde y cómo lo hizo. A una hora espectacular. A tan sólo 30 minutos de las marcadas en Cantabria costera. Y 80 km al oeste de todas las palomas que entraron en el 10%. Brutal. Sólo pensar por dónde cruzó esa paloma para llegar a esas horas con el día que hacía se me eriza el vello.

Algo de viento suroeste y una temperatura ideal en toda la península ayudaron al resultado. Que nadie piense que siempre va a ser así. Yo al menos estoy preparado para sufrir en ediciones venideras. De todos modos esto da un impulso grande a la prueba. Una prueba que hay que ser consciente que debido a la enorme dispersión de palomares es imposible igualar en cuanto a nivel de dificultad de los participantes. Yo lo asumo. Y aunque a todos nos gustaría ganar, yo me quedo con el análisis que hice arriba. Veremos si esta paloma deja huella en el palomar. De momento ya hay dos hijos para testar en 2020.

¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es

El sueño de una noche de verano


                                                                                                          
Han pasado ya 3 meses y medio desde que concluyese la campaña de adultas. El verano ha sido poco favorable para poder sentarme a escribir por lo que hoy, aprovechando que estoy más liberado, comparto mis sensaciones sobre lo acontecido este año en mi colonia.
Sin moverme de mi máxima “menos es más” que tan pocas pero enormes satisfacciones me ha dado en este deporte, esta temporada decidí retocar algo la preparación explorando el campo de la motivación.

Por cuestión de logística como sabéis, preparo las palomas al natural. Y salvo hace 6 años, no crío con las viajeras antes de iniciar la campaña. Pero este año quise mimetizarme tanto con el espíritu del 2012 que las dejé subir un pichón. Enseguida vino a mi mente todo aquello que no por conocido creía iba a suceder: puestas escalonadas, huevos en blanco, algún que otro huevo roto…Esto supuso un hándicap importante en cuanto a tiempo y dificultades para entrenarlas por carretera con pichón. Y lo que es peor, no aportó nada positivo a las palomas que aunque no tuvieron desgaste, pues para el primer concurso ya no tenían pichones al cargo, tampoco tuvieron una mayor vinculación al nido.
De hecho, tras las primeras sueltas de velocidad me quedé practicamente sin hembras, llegando sólo 1/11 enviadas por 10/14 machos regresados/enviados. Algo jamás experimentado, ni explicado por parte de ninguno de los muchos colombófilos con los que lo compartí. ¿Falta de calidad? ¿Es que todas las hembras no servían ni para volar 8 horas? ¿Motivación adversa por aquello de que las hembras son más de huevos y los machos más de pichón?. No entendí nada y el habitual bajón “post-velocidad”  de todos los años, se vio agravado por este fenómeno atípico. La parte positiva fue disponer de hembras reproductoras en descanso que cumplieron de largo la misión de consortes de los machos supervivientes.

Para más INRI, por el mal tiempo que imperó todo el mes de Mayo y Junio, la suelta de fondo se retrasó 11 días lo cuál trastocó todo al ir al natural. Tuve que dejarlas sacar un pichón e incluso agenciar alguno de las reproductoras por haberles tirado ya los huevos para ir sobre falsos. Envié 5 machos y aunque la suelta no fue especialmente dura, recibí sólo 1 por la tarde del segundo día entre neblina y orbayo, como jamás ví regresar a ninguna otra paloma en mi palomar. Y menos viniendo de un fondo. Era el 77. Macho largo y algo corpulento pero con una garra descomunal. Ese macho tenía algo me dije. Y lo llevé para el palomar de reproducción. Tengo a sus padres pero en ese momento creí que era necesario asegurar: una sóla paloma de fondo disponible para enviar a gran fondo, ¿para qué arriesgarla?. El año estaba finiquitado. Horríbilis hasta ese momento.



Keith tras regresar de Castuera-530 km


Esto fue lo que tuvo que atravesar para llegar

Pero unos días antes, el día del enceste para el fondo, decidí en un pronto repentino encestar para el CLADN (Clásica del Norte). En esta segunda edición se soltaban las palomas desde el Pto de Sta Mª y yo aunque no tenía palomas con el esquema clásico de preparación para tamaña empresa, me ofrecí a colaborar enviando 2 machos. Uno de ellos había hecho tan sólo 3 entrenamientos de 10, 30 y 75 km unos 2 meses antes, y la suelta de velocidad de 230 km en la que voló unas 6 horas. Macho algo corpulento para colmo y que se había quedado sin hembra en esa suelta de velocidad y deambulaba por el palomar arrullando y barriendo a otras hembras. El macho en cuestión no me gustaba. Además, sus padres por separado no habían dado nada de valor y él si que había sobrevivido a un entreno de pichones muy duro donde sólo recibí un 20% a lo largo de 2 semanas, entre ellos él que recuerdo lo hizo lloviendo al tercer día.

El día del enceste del fondo asturiano como dije, me lo llevé con otros 3 machos a Palencia. 100 km lineales. Faltaba una semana para el enceste del CLADN y al estar oxidados tras varias semanas sin ir a cesta, decidí activarlos y en base a los regresados escoger para enviar. Junto con otro de los 4 que envié llegó en unas 3 horas. Al día siguiente llegó otro y al cuarto día el otro. 4/4 machos enviados sin postura, ni motivación alguna.  Esto me decía algo: había SUPERSALUD. Sin duda esta fue la clave de todo este año. O así lo interpreto yo tras analizar lo sucedido.

La Clásica (CLADN) prometía como desafío y cumplió con creces lo esperado: suelta extrema por la dispersión de palomares que enviamos, la distancia y el pequeño tamaño del bando enviado. Las palomas vuelan solas durante cientos de kilómetros. Y eso muy, pero que muy pocas lo saben hacer. De hecho de 134 palomas enviadas, en 20 días tan sólo regresaron 17. Y ni una más casi 4 meses después que se sepa. Sólo 2 lo hicieron dentro del control. Mérito colosal. Enormes ejemplares.
Los días posteriores al cierre del control, seguía el grupo de Whatsapp por ver quién iba marcando y cómo llegaban las “fuera de control”. Pero es a los 17 días cuando recibo un mensaje de whatsapp pero no del grupo, sino de mi padre quién no es mucho de nuevas tecnologías: “Hay una paloma con dos anillas en el palomar de vuelo. Termina en 45.” decía. En ese momento no estaba en casa pero se me encendieron los ojos. No sabía si reir o llorar. Aún se me eriza el pelo al pensarlo. El 45 era el macho que no me gustaba; que sólo había hecho 10,30,75,230 1 mes y medio antes  y el entreno de 100 km 1 semana antes; que había perdido a su hembra hacía mes y medio y estaba desconsolado por el palomar. Ese macho rodado pluma blanca acababa de realizar una gesta mayúscula para mí. Obviamente no por la “hora de marcada”, sino por las circunstancias del concurso (bando minúsculo y dispersión máxima de palomares diseminados por todo el norte peninsular); por la preparación ¿deficiente?; porque era un yearling y macho (contraviniendo los tratados de que para sueltas extremas la veteranía es un grado y que las hembras son las que triunfan) y por qué no decirlo: porque tenía que llegar al palomar peor ubicado de largo de todos los participantes en esta edición. Y llegó. Y se llamaría Cameron en honor al colombófilo inglés que me cedió sus padres: Cameron Stansfield. Sin él, yo no seguiría con palomas. Sin él, yo no hubiera empezado a marcar palomas de gran fondo. Y sin él, no las prepararía de esta manera tan atípica o errónea para muchos, aunque no para mí. Los resultados lo avalan.


Desgraciadamente había prestado a un amigo a los padres por aquello de mi “mal gusto” y para entonces una rata se los había comido unas semanas atrás. Pero hablando con él sobre la marcada, salió a relucir que uno de los pichones que le había anillado el pasado año aún sobrevivía en su casa. Textualmente me decía: “en veintitantos años que llevo con palomas aquí y con la presión rapaz atroz de los últimos 3 años, jamás, jamás, jamás tuve una paloma como esa. El azor no puede con él. No entra al palomar. Duerme encima de un pegollo del hórreo”. Era su último superviviente del lote de pichones que le regalé. Le dije que por curiosidad mirara la numeración y veíamos de qué pareja era. Y bingo: era un hermano total de Cameron. ¿Casualidad? Pues quizás. Pero dejadme que por un momento siga creyendo en la calidad y no sólo en la casualidad. Ese macho está ya en mi palomar de reproducción. No sé si dará nada de provecho, pero el día que lo fui a recoger confirmé todo lo que su dueño me había dicho. Lo tuvo que coger de noche para poder guardármelo y cuando me lo entregó, tenía un moño encima del cuello de un navajazo de azor. Eso para estos parajes, se me antoja indispensable o sea que con que sólo transmita ese carácter  a mí me vale.

El 102-Hermano total de Cameron

Y es que inicialmente pensaba criar con los dos hermanos pero…en Agosto de este año apareció un cartel de la RFCE anunciando 2 sueltas extremas que para un apasionado de la larga distancia como yo no puede dejar pasar: Melilla y Casablanca. Eso unido al CLADN y al gran fondo asturiano, hacen que no pueda afrontar 4 sueltas de más de 700 km con todo material en prueba: un puñado de adultas paradas, yearlings y tardíos. Para enviar eso, no envío.
Si la suerte acompaña a la calidad ya exhibida, Cameron será enviado a Casablanca. Si alguna paloma en mi palomar puede hacerlo, es un superviviente como él. Creo que el CLADN no lo ha dejado marcado y que no estaba muy saturado de concursos duros previos ya que como veis la preparación por causas varias fue escalonada. Saltada. La paloma iba descansada, no musculada. Y lo hizo. ¿Por qué no Casablanca? 1150 km. Calor sahariano los primeros 350 km en África para luego saltar el Estrecho y rehacer el camino que lo trajo a casa este año. ¿Utopía? En el año 2000, 2 palomas asturianas lo hicieron. Llegaron a casa a las 2 semanas pero creo que a los propietarios, como a mí este año, los llenó el recibirlas como pocas cosas en la vida.

Tras 11 días encerrado en reproducción y aún sin noticias del CLADN, decido encestar al 77 para Isla Cristina. Nuevo pronto o vibración. Quién sabe. Lo paso al palomar de vuelo donde tras 10 días lo encesto en postura. A la mano no iba en condiciones óptimas pero…parece que lo importante no era como iba, sino como vino: a las 10.57 h del segundo día para cubrir los 717 km que este año fueron en Asturias los que hizo la paloma con más distancia de la suelta de gran fondo. Pero eso es otra historia que comentaré más adelante. El macho vino igual que fue: no vino más bajo, ni tampoco entregado. De hecho le dí más mérito a su regreso del concurso de 530 km que al regreso de éste. Bautizado como Keith en honor a Keith Bush, el colombófilo inglés más genuino y rústico que haya conocido. Palomas talladas a navaja. Bajo un criterio selectivo implacable. Único. Una medio hermana lo demostró entrando en el día a media tarde de fondo dos años atrás y otra media hermana lo hizo entrando de 880 km la 3ª insular en Menorca. No hay casualidades. No. No las hay.
Tras el cartel de Agosto antes comentado, Keith también será preparado en su caso para el objetivo de ir a Melilla: 900 km. Si la suerte acompaña a su calidad, en Junio de 2019 espero poder encestarlo. Luego, Dios dirá.

Para ir finalizando el resumen, hablaba más arriba de 3 mosqueteros. Y es que el tercero es: El Judío. Macho largo y corpulento bautizado ya antes de regresar de gran fondo a los 9 días, porque jamás tuvo un nidal a su cargo más de 2 semanas. Otros machos le quitaban la hembra y él no lograba imponerse. No tenía territorio. De hecho fue encestado en persecución y por tanto iba bastante bajo a la mano si bien era un macho quilludo. Una medio hermana de padre también hizo Pto de Sta Mª por 1 sólo día fuera de reloj. De nuevo: no hay casualidades. Desafortunadamente El Judío ya no está en el palomar. Tras haberlo tenido encerrado en reproducción durante 2 meses, lo devolví al palomar de vuelo para seguir volándolo quizás con más fortuna si lograba una postura y preparación adecuadas, pero…desapareció a los 2 días de soltarlo. ¿Accidente por algo de sobrepeso y la muda de la cola? ¿Azor? Nunca lo sabremos. Es de esas cosas que duelen y mucho pues que entre un bando de 80 pichones va y falte una paloma volada a gran fondo es algo incomprensible. La preparación de El Judío también fue para anotar: 10 y 30km como entrenamientos un mes antes de ir a la velocidad de 230 km de dónde regresó al segundo día. Del entrenamiento de 30 km había regresado sin media cola por ataque de halcón. Un mes después de la velocidad, sin postura alguna regresa al final del segundo día como había comentado del entreno de 100 km. Luego comienza a perseguir a una hembra que no llegó a poner antes del enceste para el gran fondo que fue 3 semanas después del 100 km. Y voilá: 717 km al 9ª día. Lo llevan dentro. Y sólo con salud, llegan. Con preparación llegan más rápido y con motivación un poco más aún pero entramos en una zona roja de riesgo donde ese exceso de punch en una zona como ésta tan revirada en el relieve e insegura por las rapaces, puede pasar de ser un primer premio a una paloma que no volvamos a ver. O sea que todo con medida, gracias.

El Judío (D.E.P)

La moraleja de todo esto es que para gran fondo se necesitan buenas palomas. Y ya. Lo demás las mejora, pero no las hace. La base, el cimiento, el fondo de todo,  son las palomas.

Termino. No me gustaría que esto fuera visto como una crítica. Es una simple opinión más: la mía. Y es que considero un error importante el buscar y fijar a 3 años vista un punto de suelta para gran fondo que para varios palomares no da la distancia de 700 km. Por supuesto que es lícito ya que si se resta el 5% que permite la normativa a los 700 km mínimos para considerarse gran fondo, lo es, pero no es mi forma de entender el gran fondo.
Y ojo, no quiero con ello restar ni un ápice de mérito a las 2 palomas que se controlaron en el día de suelta con distancias de 690-95 km. La península a los asturianos llega a darnos 820 km. No. No quiero eso. Para esas distancias entramos en zonas de costa con mucho viento que complica la suelta de salida. No recibir palomas no gusta a nadie, pero acortar distancias para que todos reciban, lleguen muchas y lleguen rápido, no va con mi concepto de gran fondo. Para eso podemos quitar lo de gran y lo dejamos en un fondo largo que es como yo lo veo. Y en mi caso, al estar el punto de suelta situado más en diagonal que para el resto de Asturias pues se sitúa al SW y no al sur puro, me da unos 20 km menos que el punto de suelta mínimo que yo creo “equilibrado” y que se llama Lebrija. Punto de suelta clásico y con comprobaciones en el día cuando el viento lo autoriza. ¿Mi ideal? Puerto de Santa María: 50 km más que Isla Cristina de este año y 35 km más que Lebrija. Ahí bajamos el % de recepción de casi un 30% para Isla Cristina, a un 25% para Lebrija y a un 10-15% para Puerto de Santa María. Si queremos algún día tener palomas de gran fondo, debemos seleccionarlas en gran fondo:




                                      ¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es