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El sueño de una noche de verano


                                                                                                          
Han pasado ya 3 meses y medio desde que concluyese la campaña de adultas. El verano ha sido poco favorable para poder sentarme a escribir por lo que hoy, aprovechando que estoy más liberado, comparto mis sensaciones sobre lo acontecido este año en mi colonia.
Sin moverme de mi máxima “menos es más” que tan pocas pero enormes satisfacciones me ha dado en este deporte, esta temporada decidí retocar algo la preparación explorando el campo de la motivación.

Por cuestión de logística como sabéis, preparo las palomas al natural. Y salvo hace 6 años, no crío con las viajeras antes de iniciar la campaña. Pero este año quise mimetizarme tanto con el espíritu del 2012 que las dejé subir un pichón. Enseguida vino a mi mente todo aquello que no por conocido creía iba a suceder: puestas escalonadas, huevos en blanco, algún que otro huevo roto…Esto supuso un hándicap importante en cuanto a tiempo y dificultades para entrenarlas por carretera con pichón. Y lo que es peor, no aportó nada positivo a las palomas que aunque no tuvieron desgaste, pues para el primer concurso ya no tenían pichones al cargo, tampoco tuvieron una mayor vinculación al nido.
De hecho, tras las primeras sueltas de velocidad me quedé practicamente sin hembras, llegando sólo 1/11 enviadas por 10/14 machos regresados/enviados. Algo jamás experimentado, ni explicado por parte de ninguno de los muchos colombófilos con los que lo compartí. ¿Falta de calidad? ¿Es que todas las hembras no servían ni para volar 8 horas? ¿Motivación adversa por aquello de que las hembras son más de huevos y los machos más de pichón?. No entendí nada y el habitual bajón “post-velocidad”  de todos los años, se vio agravado por este fenómeno atípico. La parte positiva fue disponer de hembras reproductoras en descanso que cumplieron de largo la misión de consortes de los machos supervivientes.

Para más INRI, por el mal tiempo que imperó todo el mes de Mayo y Junio, la suelta de fondo se retrasó 11 días lo cuál trastocó todo al ir al natural. Tuve que dejarlas sacar un pichón e incluso agenciar alguno de las reproductoras por haberles tirado ya los huevos para ir sobre falsos. Envié 5 machos y aunque la suelta no fue especialmente dura, recibí sólo 1 por la tarde del segundo día entre neblina y orbayo, como jamás ví regresar a ninguna otra paloma en mi palomar. Y menos viniendo de un fondo. Era el 77. Macho largo y algo corpulento pero con una garra descomunal. Ese macho tenía algo me dije. Y lo llevé para el palomar de reproducción. Tengo a sus padres pero en ese momento creí que era necesario asegurar: una sóla paloma de fondo disponible para enviar a gran fondo, ¿para qué arriesgarla?. El año estaba finiquitado. Horríbilis hasta ese momento.



Keith tras regresar de Castuera-530 km


Esto fue lo que tuvo que atravesar para llegar

Pero unos días antes, el día del enceste para el fondo, decidí en un pronto repentino encestar para el CLADN (Clásica del Norte). En esta segunda edición se soltaban las palomas desde el Pto de Sta Mª y yo aunque no tenía palomas con el esquema clásico de preparación para tamaña empresa, me ofrecí a colaborar enviando 2 machos. Uno de ellos había hecho tan sólo 3 entrenamientos de 10, 30 y 75 km unos 2 meses antes, y la suelta de velocidad de 230 km en la que voló unas 6 horas. Macho algo corpulento para colmo y que se había quedado sin hembra en esa suelta de velocidad y deambulaba por el palomar arrullando y barriendo a otras hembras. El macho en cuestión no me gustaba. Además, sus padres por separado no habían dado nada de valor y él si que había sobrevivido a un entreno de pichones muy duro donde sólo recibí un 20% a lo largo de 2 semanas, entre ellos él que recuerdo lo hizo lloviendo al tercer día.

El día del enceste del fondo asturiano como dije, me lo llevé con otros 3 machos a Palencia. 100 km lineales. Faltaba una semana para el enceste del CLADN y al estar oxidados tras varias semanas sin ir a cesta, decidí activarlos y en base a los regresados escoger para enviar. Junto con otro de los 4 que envié llegó en unas 3 horas. Al día siguiente llegó otro y al cuarto día el otro. 4/4 machos enviados sin postura, ni motivación alguna.  Esto me decía algo: había SUPERSALUD. Sin duda esta fue la clave de todo este año. O así lo interpreto yo tras analizar lo sucedido.

La Clásica (CLADN) prometía como desafío y cumplió con creces lo esperado: suelta extrema por la dispersión de palomares que enviamos, la distancia y el pequeño tamaño del bando enviado. Las palomas vuelan solas durante cientos de kilómetros. Y eso muy, pero que muy pocas lo saben hacer. De hecho de 134 palomas enviadas, en 20 días tan sólo regresaron 17. Y ni una más casi 4 meses después que se sepa. Sólo 2 lo hicieron dentro del control. Mérito colosal. Enormes ejemplares.
Los días posteriores al cierre del control, seguía el grupo de Whatsapp por ver quién iba marcando y cómo llegaban las “fuera de control”. Pero es a los 17 días cuando recibo un mensaje de whatsapp pero no del grupo, sino de mi padre quién no es mucho de nuevas tecnologías: “Hay una paloma con dos anillas en el palomar de vuelo. Termina en 45.” decía. En ese momento no estaba en casa pero se me encendieron los ojos. No sabía si reir o llorar. Aún se me eriza el pelo al pensarlo. El 45 era el macho que no me gustaba; que sólo había hecho 10,30,75,230 1 mes y medio antes  y el entreno de 100 km 1 semana antes; que había perdido a su hembra hacía mes y medio y estaba desconsolado por el palomar. Ese macho rodado pluma blanca acababa de realizar una gesta mayúscula para mí. Obviamente no por la “hora de marcada”, sino por las circunstancias del concurso (bando minúsculo y dispersión máxima de palomares diseminados por todo el norte peninsular); por la preparación ¿deficiente?; porque era un yearling y macho (contraviniendo los tratados de que para sueltas extremas la veteranía es un grado y que las hembras son las que triunfan) y por qué no decirlo: porque tenía que llegar al palomar peor ubicado de largo de todos los participantes en esta edición. Y llegó. Y se llamaría Cameron en honor al colombófilo inglés que me cedió sus padres: Cameron Stansfield. Sin él, yo no seguiría con palomas. Sin él, yo no hubiera empezado a marcar palomas de gran fondo. Y sin él, no las prepararía de esta manera tan atípica o errónea para muchos, aunque no para mí. Los resultados lo avalan.


Desgraciadamente había prestado a un amigo a los padres por aquello de mi “mal gusto” y para entonces una rata se los había comido unas semanas atrás. Pero hablando con él sobre la marcada, salió a relucir que uno de los pichones que le había anillado el pasado año aún sobrevivía en su casa. Textualmente me decía: “en veintitantos años que llevo con palomas aquí y con la presión rapaz atroz de los últimos 3 años, jamás, jamás, jamás tuve una paloma como esa. El azor no puede con él. No entra al palomar. Duerme encima de un pegollo del hórreo”. Era su último superviviente del lote de pichones que le regalé. Le dije que por curiosidad mirara la numeración y veíamos de qué pareja era. Y bingo: era un hermano total de Cameron. ¿Casualidad? Pues quizás. Pero dejadme que por un momento siga creyendo en la calidad y no sólo en la casualidad. Ese macho está ya en mi palomar de reproducción. No sé si dará nada de provecho, pero el día que lo fui a recoger confirmé todo lo que su dueño me había dicho. Lo tuvo que coger de noche para poder guardármelo y cuando me lo entregó, tenía un moño encima del cuello de un navajazo de azor. Eso para estos parajes, se me antoja indispensable o sea que con que sólo transmita ese carácter  a mí me vale.

El 102-Hermano total de Cameron

Y es que inicialmente pensaba criar con los dos hermanos pero…en Agosto de este año apareció un cartel de la RFCE anunciando 2 sueltas extremas que para un apasionado de la larga distancia como yo no puede dejar pasar: Melilla y Casablanca. Eso unido al CLADN y al gran fondo asturiano, hacen que no pueda afrontar 4 sueltas de más de 700 km con todo material en prueba: un puñado de adultas paradas, yearlings y tardíos. Para enviar eso, no envío.
Si la suerte acompaña a la calidad ya exhibida, Cameron será enviado a Casablanca. Si alguna paloma en mi palomar puede hacerlo, es un superviviente como él. Creo que el CLADN no lo ha dejado marcado y que no estaba muy saturado de concursos duros previos ya que como veis la preparación por causas varias fue escalonada. Saltada. La paloma iba descansada, no musculada. Y lo hizo. ¿Por qué no Casablanca? 1150 km. Calor sahariano los primeros 350 km en África para luego saltar el Estrecho y rehacer el camino que lo trajo a casa este año. ¿Utopía? En el año 2000, 2 palomas asturianas lo hicieron. Llegaron a casa a las 2 semanas pero creo que a los propietarios, como a mí este año, los llenó el recibirlas como pocas cosas en la vida.

Tras 11 días encerrado en reproducción y aún sin noticias del CLADN, decido encestar al 77 para Isla Cristina. Nuevo pronto o vibración. Quién sabe. Lo paso al palomar de vuelo donde tras 10 días lo encesto en postura. A la mano no iba en condiciones óptimas pero…parece que lo importante no era como iba, sino como vino: a las 10.57 h del segundo día para cubrir los 717 km que este año fueron en Asturias los que hizo la paloma con más distancia de la suelta de gran fondo. Pero eso es otra historia que comentaré más adelante. El macho vino igual que fue: no vino más bajo, ni tampoco entregado. De hecho le dí más mérito a su regreso del concurso de 530 km que al regreso de éste. Bautizado como Keith en honor a Keith Bush, el colombófilo inglés más genuino y rústico que haya conocido. Palomas talladas a navaja. Bajo un criterio selectivo implacable. Único. Una medio hermana lo demostró entrando en el día a media tarde de fondo dos años atrás y otra media hermana lo hizo entrando de 880 km la 3ª insular en Menorca. No hay casualidades. No. No las hay.
Tras el cartel de Agosto antes comentado, Keith también será preparado en su caso para el objetivo de ir a Melilla: 900 km. Si la suerte acompaña a su calidad, en Junio de 2019 espero poder encestarlo. Luego, Dios dirá.

Para ir finalizando el resumen, hablaba más arriba de 3 mosqueteros. Y es que el tercero es: El Judío. Macho largo y corpulento bautizado ya antes de regresar de gran fondo a los 9 días, porque jamás tuvo un nidal a su cargo más de 2 semanas. Otros machos le quitaban la hembra y él no lograba imponerse. No tenía territorio. De hecho fue encestado en persecución y por tanto iba bastante bajo a la mano si bien era un macho quilludo. Una medio hermana de padre también hizo Pto de Sta Mª por 1 sólo día fuera de reloj. De nuevo: no hay casualidades. Desafortunadamente El Judío ya no está en el palomar. Tras haberlo tenido encerrado en reproducción durante 2 meses, lo devolví al palomar de vuelo para seguir volándolo quizás con más fortuna si lograba una postura y preparación adecuadas, pero…desapareció a los 2 días de soltarlo. ¿Accidente por algo de sobrepeso y la muda de la cola? ¿Azor? Nunca lo sabremos. Es de esas cosas que duelen y mucho pues que entre un bando de 80 pichones va y falte una paloma volada a gran fondo es algo incomprensible. La preparación de El Judío también fue para anotar: 10 y 30km como entrenamientos un mes antes de ir a la velocidad de 230 km de dónde regresó al segundo día. Del entrenamiento de 30 km había regresado sin media cola por ataque de halcón. Un mes después de la velocidad, sin postura alguna regresa al final del segundo día como había comentado del entreno de 100 km. Luego comienza a perseguir a una hembra que no llegó a poner antes del enceste para el gran fondo que fue 3 semanas después del 100 km. Y voilá: 717 km al 9ª día. Lo llevan dentro. Y sólo con salud, llegan. Con preparación llegan más rápido y con motivación un poco más aún pero entramos en una zona roja de riesgo donde ese exceso de punch en una zona como ésta tan revirada en el relieve e insegura por las rapaces, puede pasar de ser un primer premio a una paloma que no volvamos a ver. O sea que todo con medida, gracias.

El Judío (D.E.P)

La moraleja de todo esto es que para gran fondo se necesitan buenas palomas. Y ya. Lo demás las mejora, pero no las hace. La base, el cimiento, el fondo de todo,  son las palomas.

Termino. No me gustaría que esto fuera visto como una crítica. Es una simple opinión más: la mía. Y es que considero un error importante el buscar y fijar a 3 años vista un punto de suelta para gran fondo que para varios palomares no da la distancia de 700 km. Por supuesto que es lícito ya que si se resta el 5% que permite la normativa a los 700 km mínimos para considerarse gran fondo, lo es, pero no es mi forma de entender el gran fondo.
Y ojo, no quiero con ello restar ni un ápice de mérito a las 2 palomas que se controlaron en el día de suelta con distancias de 690-95 km. La península a los asturianos llega a darnos 820 km. No. No quiero eso. Para esas distancias entramos en zonas de costa con mucho viento que complica la suelta de salida. No recibir palomas no gusta a nadie, pero acortar distancias para que todos reciban, lleguen muchas y lleguen rápido, no va con mi concepto de gran fondo. Para eso podemos quitar lo de gran y lo dejamos en un fondo largo que es como yo lo veo. Y en mi caso, al estar el punto de suelta situado más en diagonal que para el resto de Asturias pues se sitúa al SW y no al sur puro, me da unos 20 km menos que el punto de suelta mínimo que yo creo “equilibrado” y que se llama Lebrija. Punto de suelta clásico y con comprobaciones en el día cuando el viento lo autoriza. ¿Mi ideal? Puerto de Santa María: 50 km más que Isla Cristina de este año y 35 km más que Lebrija. Ahí bajamos el % de recepción de casi un 30% para Isla Cristina, a un 25% para Lebrija y a un 10-15% para Puerto de Santa María. Si queremos algún día tener palomas de gran fondo, debemos seleccionarlas en gran fondo:




                                      ¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es

La Colombofilia Inglesa








Corría el año 2009, cuando a punto de abandonar la afición por una serie de circunstancias que son largas de explicar, retomé una labor de investigación sobre la colombofilia inglesa, que previamente había comenzado ya a sondear allá por el 2006.

Por aquel entonces, con mucha menos información en internet de la que actualmente existe al respecto, me había llamado la atención que en el mes de Junio realizaban un concurso de gran fondo desde España; concretamente desde la localidad catalana de Palamós. Aquella era una suelta extrema donde soltaban muy pocas palomas que debían atravesar toda Francia, saltar el Canal de la Mancha y con gran dispersión en sus destinos, volar grandes distancias en solitario. Algo no apto para cualquier paloma, ni colombófilo. Se daba un aire -salvando las distancias- a nuestro gran fondo asturiano donde se envían muy pocas palomas que hacen velocidades bajas y al final deben volar solas. Sueltas duras de segundo día salvo excepciones. Las distancias oscilaban entre los 1100 km y los 1300 km de algunos colombófilos del norte.

En mi segunda incursión ya más en profundidad, devoraba reportajes de sueltas nacionales e internacionales. Comencé ojeando clasificaciones para conocer los nombres de colombófilos destacados. Los más sonados eran del sur de la isla. Tenían menores distancias, lo que les permitía enviar palomas a las sueltas internacionales.

¿Qué fue lo que me decantó por las palomas inglesas?

Son varios los factores que por aquel entonces me movieron a bucear en su colombofilia.

Antes de esto, tenía a la colombofilia inglesa como una colombofilia de media distancia por ser una isla y ver que los pocos colombófilos que salían reflejados en las clasificaciones internacionales, marcaban pocas y tarde. El haber cogido palomas extraviadas inglesas de formato avión, apuntalaba mis sospechas. La gente hablaba que algo tan inglés como las apuestas eran el motor de su afición. Y que cuidaban mucho las razas puras. Eran sonados los Busschaert como raza oriunda de la campiña.

Cuando comencé a investigar en serio lo hice por dos motivos: su clima y su aislamiento. Algo que a priori se ajustaba a mis necesidades.
Seguidamente me gustaba lo que leía sobre ellos. Eran gente que huía del mercantilismo. Ese del que adolecen los países bajos que son el gran caladero de la mayoría de colombófilos que importa palomas en España. En líneas generales parecían gente seria y honesta. Muchos de ellos no están interesados en vender. Muy suyos. Como todo lo británico.
Finalmente, el ir descubriendo que realizaban sueltas como Palamos o Lerwick; que participaban con muy pocas palomas en sueltas internacionales (lo que explicaba sus pobres resultados) y por tanto sus palomas debían separarse y volar solas durante muchos km, terminó de decantar la balanza hacia la isla y no hacia el continente. Hasta tal punto de convertirme en anti-continental. O "anti-Aardenista" como me considero aún en la actualidad. Aunque esa sangre está por todas partes y seguramente en mi palomar corre aunque sea en nimios porcentajes por varias de mis palomas. Es inevitable.



La colombofilia inglesa se organiza en clubs locales que a su vez forman parte de federaciones que son las que suelen organizar competiciones de menor kilometraje: hasta los 800 km o 500 millas al cambio.
Los colombófilos que compiten a nivel nacional o internacional, pueden estar afiliados a más de un club para poder participar en sueltas federativas y nacionales/internacionales simultáneamente; usando las primeras a modo de rodaje para sus palomas gran fondistas. Cuando compiten a nivel nacional o internacional, cada club que participa en estos eventos tiene dividida la isla en secciones, por lo que cada paloma recibida ocupa una posición a nivel de su sección y otra a nivel nacional/general (Open).
Como yo estaba interesado en estas últimas competiciones “mayores”, os diré que existen 4 grandes clubes:


NRCC: North Road Championship Club. Este club vuela la ruta norte llegando a soltar las palomas en una isla situada al norte de Escocia: Lerwick. Mucha gente volaba esa ruta. De hecho una parte de mis palomas fueron seleccionadas durante mucho tiempo allí. Cuando te dicen que sueltan al norte de Escocia y te vas al mapa aquello te parece brutal. La otra cara de la moneda es que muchos de los años, el viento era favorable por lo que apenas perdían palomas. Esa falta de selección hizo que muchos se decantaran por la ruta sur desde Francia.

Para ella existen 3 clubes:

BICC: British International Championship Club. En este club están sobre todo los colombófilos del sur de la isla que tienen distancias que van de los 900 a 1100 km. Envían palomas a las 6 sueltas internacionales que se celebran en Junio-Julio y hasta la primera semana de Agosto por todos conocidas: Pau/Agen o Burdeos/Sant Vincent/Barcelona/Marsella/Perpiñán. Es el equivalente al Cureghem Centre belga.

BBC: British Barcelona Club. Este club es más nacional y digamos coexiste con el BICC de modo que hay colombófilos afiliados a uno, al otro o a ambos. Por ejemplo en la suelta de Barcelona, se hacen clasificaciones paralelas. Son el club que algunos años sustituyen la suelta de Barcelona por la de Palamos. Aparte hacen unas sueltas previas desde Francia. Todas ellas a nivel nacional.

NFC: National Flying Club. Este club es solamente nacional. Organiza varias sueltas desde Francia siendo la suelta reina el Grand National que durante muchos años hacían desde Pau y desde el 2005 sueltan en Tarbes. Para muchos colombófilos ingleses es su particular Barcelona. Sobre todo para los de las Middlands y el norte que por su situación geográfica, lo de enviar a sueltas internacionales les queda grande.

Por tanto, la ruta más explotada es la francesa.

Los ingleses no sueltan desde barcos, ni nada parecido como alguna vez he escuchado. Las que cogen un barco son las que en ocasiones aparecen por aquí. El resto: leyendas urbanas.

El argumento más utilizado por los colombófilos ingleses para ensalzar la dificultad de su colombofilia es el de las “ Channel races”: sueltas desde Francia en las que las palomas deben sobrevolar el Canal de la Mancha. En términos de los concursos internacionales, donde las palomas inglesas suponen un porcentaje muy pequeño del convoy internacional y encima debe separarse en dirección opuesta a la mayoría, el canal supone un plus. En sueltas nacionales, excepto en Palamos donde llegan pocas y disgregadas, es un simple charco de agua.

El otro argumento para agrandar su leyenda y subestimar a las palomas continentales, es valerse de su ubicación fuera de la línea de vuela del continente. Dicen de las palomas continentales que lo tienen mucho más fácil y están mucho menos seleccionadas ya que siguen el bando y además todas llegan a una superficie muy pequeña de terreno donde no les cuenta tanto separarse. Y en esto último, estoy de acuerdo con ellos. Sin que ello quiera decir que todas las inglesas sepan volar sólas y ninguna holandesa o belga sea capaz de hacerlo, pues como ya dije en otra entrada, las grandes palomas son buenas en todos lados. Pero puestos a escoger…para mis necesidades particulares: inglesas, por favor.

Todo esto que os cuento lo fui descubriendo cuando contacté con un colombófilo inactivo pero con grandes conocimientos sobre esta colombofilia que compite a nivel nacional e internacional. Muy británico y anti-continental en lo que a orígenes de las palomas se refiere. Defensor a ultranza de las líneas de palomas seleccionadas allí durante generaciones. Me ayudó mucho y me puso en contacto con otro gran colombófilo anti-comercial y desconocido -incluso entre los ingleses-, pero regular como un martillo pilón cuando envía a 1100-1300 km. Hicimos buenas migas.

En el año 2010 importé un lote de palomas inglesas, que como cité en una entrada anterior fueron las que me proporcionaron mis primeras palomas al reloj desde la suelta de gran fondo en Asturias, demostrando que las palomas extraordinarias lo son en cualquier lado. Pero como todo lo bueno, no abunda. Y poco a poco las voy seleccionando. No todo vale. Y menos para aquí.

Pero mi “affaire” con la colombofilia británica, aunque aún persiste sostenido por el motivo inicial de mis pesquisas (clima y aislamiento), ya no tiene la chispa de antaño. Se ha ido apagando.

¿Las causas?

1-La colombofilia inglesa actual en la que las predicciones meteorológicas permiten soltar en condiciones cuasi óptimas las palomas, ha convertido a las sueltas de fondo en verdaderas carreras de velocidad. Las “old english bloodlines” no tienen cabida en esta colombofilia moderna. No al menos en aquel escenario. Es por ello que el 90% de las palomas con anilla GB, son líneas continentales. La gente se ha ido cambiando de “bando”. Y como los españoles…rechazando lo propio. Yo he tenido la fortuna de conocer a un colombófilo fiel a sus principios, que cultiva una línea de palomas sin introducciones continentales desde hace más de 50 años. Un colombófilo holandés o belga anticomercial, podría parecérsele, pero  mi convencimiento de que sus palomas no están seleccionadas en ambientes hostiles ni donde tienen que volar solas, sino en sueltas de gran número de palomas donde prima la velocidad y no la tenacidad que yo necesito aquí, no me valen.

2-El Canal de la Mancha es un salto de mar que si lo afrontan desde el paso de Calais, donde en días sin bruma se visualiza Dover sin problemas, no supone una dificultad. Para mí no es un obstáculo. O no al menos de tanta magnitud como lo dibujan ellos. De hecho cuando ves clasificaciones, observas que las palomas van regresando días después de cerrarse el concurso. No se las traga el mar. Es cierto que en ocasiones cuando se ven los tiempos de vuelo, parece ser que no todas las palomas costean hasta Calais. Algunas se tiran antes y por tanto tienen más km de mar abierto. Como decía en una entrada anterior: hay que vivir allí para opinar con fundamento.

3-La orografía es totalmente llana. Al igual que Francia, Bélgica y los países bajos, las palomas allí sólo tienen que remar y remar. Eso sí, la presión rapaz sin ni llegarnos a la suela es mayor que la del continente. Quizás también influya la dispersión de palomares que no reparte las pérdidas, lo cual magnifica el problema.
De todos modos, estoy orgulloso de poseer esa base de palomas inglesas procedentes de familias que conservan sólo genes de allí seleccionadas antaño en condiciones meteorológicas mucho más adversas. Por tanto: palomas lentas pero tenaces.

Por mi localización: aislado y con un tramo final de vuelo muy complicado y a pesar de que las velocidades y porcentajes de recepción han mejorado en los últimos 5 años en Asturias gracias a la búsqueda del día ideal para soltar con buen tiempo, necesito esa tenacidad en mis palomas. Y hoy en día las últimas palomas tenaces fuera de España, para mí están allí: en Inglaterra.

¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es

¿Dónde están las mejores palomas?




Como ya habréis podido leer en casi todas las entradas del blog enfatizo la dificultad que tenemos para practicar la colombofilia donde me ha tocado nacer. Es cierto que a veces los árboles no dejan ver el bosque y quizás para algunos lectores magnifico la situación. Me gustaría que aquellos que tuvieran dudas se dieran una vuelta por aquí aunque sólo fuera por conocer el paisaje.

 Vista aérea de la costa oriental asturiana de este a oeste. 
Al fondo: Ribadesella.

Y es que en realidad, he creado este blog y escribo en él con la misma pasión que vivo esta afición para así canalizar la frustración e impotencia que en ocasiones siento tras muchos años peleándome con el medio y las circunstancias. Me siento incomprendido por multitud de gente que al no padecerlo, le da igual.

Lejos de ser categórico en mis conclusiones, esta vez quiero reflexionar sobre un tema delicado que cuando se debate personalmente suele levantar ampollas. Y es que en realidad no nos lleva a ningún lado lo que a continuación escribo. Muchos, incluso,  pueden sentirse ofendidos por ello. Pero quiere expresar mi opinión al respecto, con el máximo respeto hacia los que en esos lugares practican la colombofilia.

Muchas veces tenemos ideas preconcebidas del grado de dificultad de los diferentes países y regiones. Y lo sé, la mayor parte de las veces en un porcentaje mayor o menor estamos errados. Dentro de un mismo territorio hay zonas más agrestes; más aisladas o mal situadas donde localmente se hace más difícil competir.

Es por ello que daré mi opinión basada en algunos datos que manejo por experiencias o contactos aquí y allá aunque soy consciente y de los que creo que para opinar hay que vivirlo. Debe uno enfrentarse en la práctica a la situación concreta para luego emitir un juicio de valor que siempre será personal, pero al final es el nuestro.

Me crié en una zona donde la cultura del "arrastre" estaba fuertemente arraigada. Ribadesella fue años atrás un "caladero de extranjeras". Colombófilos asturianos de renombre visitaban los palomares del oriente asturiano en busca del codiciado diamante: palomas extraviadas extranjeras que entraban o eran cogidas en los palomares de la zona. Nunca fui un ferviente seguidor de los “extranjeros” como los denominábamos por aquí. Aunque reconozco haber soltado mis palomas cuando veía alguna paloma forastera en los meses de verano por la curiosidad de ver de dónde era. Holandesas, inglesas, belgas, francesas, portuguesas, alemanas e irlandesas. De todas esas nacionalidades han peregrinado en mi palomar palomas exhaustas o heridas. Me encantaba indagar en la historia de esas supervivientes por lo que siempre escribí a todas y cada una de las palomas recogidas. Antes por correo postal y ahora por e-mail. Siempre nos sorprenden e incluso  a veces surgen nuevas amistades colombófilas.
En el fondo, creo que casi todos los colombófilos españoles tenemos, no sé si por complejo de inferioridad o alguna otra oscura razón, algo dentro que nos dice que la genética de los animales de países con más raigambre colombófila y esas grandes distancias que no nos da nuestra península ibérica, es superior a la paloma de aquí. Yo he cambiado ese concepto. Y aunque puede que no sea la última vez que lo haga, por ahora me he forjado mi propia opinión a este respecto: lo mejor es lo que cada uno talla en su tierra con su propio esfuerzo y tesón.

Siguiendo con la "fiebre de los extranjeros":  hace ya muchos años, llegaba a extremos tales en los que había colombófilos que llevaban maíz en el bolso en los meses de verano por si veían alguna por la calle echarle el guante. Otros llegaban a dispararles en el ala con una escopeta de perdigones. Y en una ocasión, se cortó la luz de una farola en una calle para coger una paloma que dormía en el alfeizar de una ventana. Yo no lo presencié en primera persona pero hay testimonios visuales que aseveran que fue verídico. Lo gracioso del caso era que luego de coger muchas de ellas la gente las soltaba o regalaba. No era un negocio.
Había gente que medía la calidad de aquellos animales por su edad y el número de anillas que llevaban en las patas. Daba igual si eran simples clips de colores, una anilla de propiedad y con el número de teléfono, o una anilla de chip. Por aquel entonces se valoraba mucho el doble rossor y que fueran cuñadas en el ala. Eso era signo de suelta internacional; de gran colombófilo y paloma de calidad. Y sí, es cierto que aquí cayeron palomas de colombófilos de renombre sobre todo belgas y holandeses, por ser los más conocidos. Las palomas por razones que desconozco cogían la costa cantábrica y la seguían en dirección opuesta a su palomar. En otros casos sospechamos que se posaban en barcos a descansar y al zarpar estos desde el oeste de la costa francesa, las iban aproximando a estas latitudes. Cada una tiene su propia historia. Y hablo en pasado porque ahora, no se ven tantas palomas extraviadas como antes. Mi teoría es que hay más halcones. Y ya se sabe que en la ecuación, halcón y paloma son inversamente proporcionales.

Como apasionado de las distancias extremas, hace años veneraba a colombófilos del norte de Holanda cuyas palomas seleccionadas para tal menester volaban hasta 1350 km dejando atrás a cientos de palomares de Francia, Bélgica y Holanda para llegar a su meta. Por aquel entonces, veía a la colombofilia inglesa como una colombofilia muy parecida a la mía por aquello del clima húmedo, paisaje verde, el canal, la niebla, la dispersión de palomares y ese halo de misticismo que envuelve todo lo británico. A los belgas los veía como colombófilos enfrascados en su historia pero que no habían evolucionado. Y a los alemanes, como una colombofilia más moderna pero con menor potencia al enviar menos palomas a las sueltas internacionales. La francesa era una colombofilia a priori de segunda en relación a sus vecinos del norte. Y la portuguesa una colombofilia de poco caché especialmente por el concepto equivocado de país inferior al nuestro, las distancias limitadas por la geografía desde las que celebraban sus concursos y el elevado número de pérdidas que tenían.

A nivel nacional, yo siempre tuve claro que lo más difícil eran las islas y luego en tierra el norte de España. Y dentro del norte, Asturias. Y dentro de Asturias, el Oriente. Por tanto, en el ranking estábamos bastante arriba.

Por distancias extremas, canarios, catalanes y gallegos se llevaban la palma rozando e incluso superando la cifra mágica de los 1000 km. Luego aparecieron los andaluces soltando desde Francia. A lo largo de los años descubrí que la influencia del viento era crucial en el desarrollo de la actividad colombófila en unas y otras zonas. Especialmente en las islas donde el mar no ofrece obstáculos.

Y es que es todo tan difícil de mesurar y comparar que aunque a priori se podría pensar en que la dureza de una línea de vuelo se mide en base a los porcentajes de recepción de cada una de sus sueltas, si analizamos un poco más en profundidad las horas de vuelo: cuándo y como de agrupadas o espaciadas van llegando las palomas, complicaremos más el análisis. Pero nos aproximaremos más a la realidad. Así,  una suelta de 750 km donde en 4 días se recibe un 25% de las palomas enviadas pero las primeras a 600 m/min, para mí es tan dura como una suelta de la misma distancia con un 15% de palomas recibidas pero todas en el primer y segundo día a velocidades de 1100 m/min las primeras. Todo es relativo. Y lo sé: todo esto son generalizaciones y prejuicios.

Se tiende a pensar que palomas seleccionadas en condiciones más benévolas en lo que a orografía o clima se refiere; que vuelan en zonas con gran densidad de palomares; que soportan menor presión rapaz; o que son liberadas en grupos mucho mayores que donde uno vuela, no sirven. Uno piensa que cuando la tenacidad prima sobre la velocidad, o la inteligencia sobre el músculo, se necesita algo especial. Reconozco que en esto estaba equivocado. Hay muchos ejemplos que lo desmontan. Ahora bien, la posibilidad de que eso ocurra, creo que es mayor que si la muestra de la que partimos ha sido seleccionada en condiciones más parecidas a las nuestras. De todos modos, la paloma extraordinaria lo es en cualquier lado. El gran problema es la escasez de esos ejemplares.



A raíz de mi incursión en la colombofilia inglesa que comencé encumbrando para posteriormente terminar desestigmatizando, desarrollé aversión por la colombofilia que ellos llaman continental. Se podría decir que al igual que en el fútbol hay gente que sin ser del Barcelona es anti-madridista, yo aquí hablando de palomas de gran fondo sería “anti-Aardenista”. Sé que han colonizado el mundo –incluyendo mis antaño veneradas Islas Británicas- por ser palomas maratonianas pero a la vez rápidas. Y en terrenos llanos como son tanto la Europa continental, como la isleña, esas palomas “van”. Quizás no cuando las condiciones del viento en contra o chubascos, calor, etc complican la suelta y ahí si son las palomas de líneas oriundas las que dan la cara y apelan a su selección. Pero en general son palomas versátiles y que han dado juego en muchas latitudes. Lo reconozco.

Partiendo de esa base, no soy imparcial al respecto y veo a los países bajos como granjas de palomas para vender ubicadas al lado de palomares para competir. El problema es que las que venden al menos a países del tercer mundo como nos consideran a nosotros, son las del palomar-granja. No del palomar de competición.
En resumen, veo a la colombofilia centroeuropea muy mercantilizada, aunque excepciones habrá, obviamente.

Otro punto que me disuade de interesarme en ellos más allá del punto comercial, es el terreno en que se mueven. He estado en Holanda y todo parecido con España es simple coincidencia. He cruzado Francia en coche y más de lo mismo. He estado en el corazón de Inglaterra y ni rastro de cordilleras. Sólo pequeñas colinas.
La "autopista colombófila de Europa" en verde


Y volviendo a Inglaterra: en aquellas incursiones iniciales en su colombofilia y cuando yo sólo veía kilómetros, pensaba que a aquella gente les faltaba precisamente eso: distancia. Cuando volaban a nivel internacional, sus distancias oscilaban entre los 850 y los 1100 km. Por ello, no me terminaban de llenar. Aparte, no había mucha información por aquel entonces sobre ellos. Al menos no a mi alcance a través de internet que en aquellos años estaba aún en fase embrionaria y no tenía ni una millonésima parte de información de la que gozamos hoy en día.

Como uno va evolucionando y teniendo más información que nos proporciona la red, los pensamientos y opiniones sobre la colombofilia inglesa fueron cambiando. Y siguen en proceso de cambio. Pero eso lo dejo para la próxima entrada.

¡Nos vemos en el aire!
palomarmofrechu@yahoo.es